jueves, 26 de noviembre de 2015

Caballos, Enganche: los protagonistas de esta disciplina

Dentro de la presentación del Enganche se evalúan cuatro elementos: el conductor o groom, los caballos, los arneses y el coche. El conductor, en todo momento debe concentrarse en el trabajo en la mano, es decir, el manejo de los equinos. Debe guiarlos en todo el curso, ya sea hacer una rutina, la maratón o sortear obstáculos. La obediencia de los animales es vital, ya sea que se controlan con riendas y voz, y de manea ocasional se estimulan ligeramente con una fusta. Groom (mozo de caballos o lacayo), cada participación debe llevar un mozo de caballos (los equipos de cuatro-en-mano deben tener dos mozos). Durante el adiestramiento, el groom acompaña al conductor en caso de emergencia (por ejemplo, un arnés roto). Pero en la etapa de maratón son una parte vital del equipo, ayudando al conductor a permanecer en el camino, a guiar a través de los obstáculos, así como dando equilibrio al vehículo en curvas cerradas o terreno irregular. Todos, conductor y lacayo(s), deben estar vestidos a la perfección de acuerdo con el reglamento. Los caballos, el temperamento es la característica principal para su selección. Deben estar acicalados, ser de tamaño y constitución similar, así como estar en perfecta condición física y de cuidado. Talla pequeña. Aquí se consideran razas como el caballo miniatura, Pony de Shetland, Hackney, Welsh, Fell, y otros; son animales de menos de 300 kg y con una alzada menor a 1.45 m. Son excelentes para exhibición y recreación, recomendables para niños. Ligera, las razas más frecuentes son Cuarto de Milla, Pura Sangre Española (PRE), Pura Sangre, Appaloosa, Pinto y otras; pesan hasta 450 kg y son de fina constitución. Arneses, no deben tener ningún daño, deben lucir como nuevos y estar ajustados a cada caballo; deben ser iguales aunque se permite utilizar diferentes bocados. Coche, debe ser del tamaño y peso adecuado para los caballos. Tradicionalmente se debe llevar equipo de reemplazo como tirón, líneas, sacabocado y demás; durante la inspección, el juez puede pedir que se le muestre cualquier parte del equipo. Como podemos observar, el Enganche es una disciplina en la que el detalle, el perfeccionismo, la tradición y la pasión juegan un papel fundamental, haciendo de este deporte un verdadero deleite.
En la imagen se aprecia un equipo de Enganche, lleno de adrenalina y valentía.
Majestuosidad, agallas, valentía, forman parte de los protagonistas del Enganche, fastuosa disciplina.

Caballos, Enganche, un mundo de modalidades

Como hemos podido observar a través de las dos últimas entradas, el Enganche es un deporte lleno de magia y exclusividad. En esta entrada continuaremos hablando sobre las modalidades de esta disciplina. El maratón o resistencia, es una prueba de distancia (máximo 22 km, divididos en cinco secciones) y contratiempo, donde se compite con riesgos naturales como curvas cerradas, riachuelos y colinas escarpadas, así como recursos artificiales (laberintos). Pone a prueba la aptitud y la resistencia de los caballos y el juicio del conductor sobre su ritmo, mientras que otras deben ir a uno preciso. Como en la prueba de Endurance, hay veterinarios que realizan exámenes para comprobar la frecuencia de pulso del animal, su respiración, deshidratación, lesiones, entre otros. Otra modalidad es la conducción de obstáculos (o conos), es una prueba de la aptitud, la obediencia y la flexibilidad de los caballos después de la maratón, así como la habilidad y la competencia del conductor, que debe conducir a través de un estrecho sendero trazado por conos. La pista es cerrada, se recorren entre 500 y 800 m de distancia, tiene máximo 20 obstáculos enumerados y en secuencia que deben sortearse sin golpear. Una bola se coloca en la parte superior de cada cono, que cae fácilmente si el obstáculo es golpeado por el caballo o la rueda del carro. Una cuarta modalidad es la conducción combinada, es el equivalente al concurso completo (eventing o prueba de los tres días). Se compone de la doma, el maratón (semejante al Cross-Country) y los conos (el equivalente de salta de obstáculos). Puede tener lugar en uno, dos o tres días, y es al aire libre. Con esta entrada se concluye la explicación de las cuatro modalidad del Enganche, son muchos los elementos que están involucrados en la práctica exitosa de esta disciplina. En la siguiente entrada, se explicará cada uno de los protagonistas del Enganche o conducción.
La imagen muestra a una participante en la competencia de Enganche
Caballos, Enganche: un mundo de modalidades. 

Caballos, la otra cara de los enganches

Felipe de Edimburgo decidió que era el deporte perfecto para alguien de mediana edad, con ímpetu por la competencia y gran amor por los caballos. Comenzó por conducir ponis y luego caballos de raza Cleveland Bay. En 1973 se sintió competente para ejercerlo de manera profesional, y a la fecha todavía entra en competencias de Enganche tras haber logrado varios triunfos en competiciones regionales. El duque ha promovido este deporte en demostraciones en el Club Equestre Windsor Park y ferias agrícolas, donde participa y asesora a través de la FEI. En su libro 30 años dentro y fuera del palco, describe su fascinación por el mismo: “Me estoy haciendo viejo, mis reacciones son cada vez más lentas, y mi memoria no es fiable, pero nunca he perdido el placer de conducir un equipo a través de la campiña británica. He tenido larga trayectoria, pero no tengo ninguna intención de renunciar, mientras que tenga un equipo de ponis dispuestos y personal dedicado, y mientras pueda hacer frente a los retos que la conducción del carro me representa. El Enganche o conducción como disciplina ecuestre, es el deporte que consiste en el manejo de u tiro de caballos enganchados a un carruaje, en el que los conductores deben demostrar su pericia en la conducción en diferentes modalidades: doma, maratón y conducción. Aunque pareciera fácil, se requiere de una gran habilidad para guiar con precisión a los equinos. Doma o adiestramiento: implica la realización de una secuencia de figuras obligatorias dentro de una pista de 100 x 40 m. Se valora la armonía, cadencia, impulsión, facilidad de movimientos y la correcta posición de los caballos. Al conductor se le evalúan pericia, estilo y habilidad para dirigir a su equipo. Algunos movimientos reglamentarios son círculos, semicírculos, serpentinas, a diferentes velocidades y ritmos. En la siguiente entrada hablaremos de más modalidades, tales como: maratón o resistencia y conducción combinada. ¡No te lo pierdas!
La imagen muestra la práctica del Enganche.
Caballos, Enganche: manejo de caballos, enganchados a un carruaje. 

Caballos, la conducción como disciplina ecuestre

Los caballos fueron conducidos mucho antes de que fueran montados; es así que la Conducción o Enganche es el deporte ecuestre más antiguo que sigue prosperando en pleno siglo XXI. En esta disciplina, los conductores se sientan en un vehículo tirado por uno, dos, o un equipo de cuatro equinos, para competir formalmente en tres modalidades: doma, maratón y conducción con obstáculos. Desde la Revolución Industrial, el caballo y el coche representaron el principal modo de transporte público y privado; no es de extrañar que la conducción se consolidara como una de las disciplinas más antiguas y más populares dentro del deporte ecuestre. Hoy en día, el Enganche conserva las tradiciones de épocas anteriores, y aunque es raro ver conducir a alguien una biga, triga o cuadriga antigua, sí se puede gozar de una variedad de medios de transporte que recuerdan a majestuosos carruajes antiguos, lo que habla de su patrimonio y magnificencia. La monarquía británica siempre ha estado ligada a las actividades ecuestres, siendo uno de los principales sectores que la han impulsado por el mundo. Por ejemplo, en 2014, la reina Isabel II obtuvo el primer premio a la trayectoria Federación Ecuestre Internacional (FEI), en reconocimiento a su papel de liderazgo como defensora del deporte ecuestre a lo largo de su reinado. El enganche quedó bajo el amparo de la FEI en 1970 gracias a los esfuerzos de Felipe de Edimburgo, esposo consorte de la reina Isabel II, quien promovió para reconocerlo como deporte. El duque jugó Polo hasta 1970, año que se retiró del juego, y luego asumió la búsqueda del deporte ideal para su edad, hallando en la conducción la actividad deseada; jugó un papel importante en la elaboración de las normas para el deporte internacional en medio de su mandato que duró 22 años como presidente de la FEI (1964-1986). En la próxima entrada hablaremos más sobre Felipe de Edimburgo.

En la imagen se observa la práctica del Enganche.
La otra cara de los enganches: la conducción como disciplina ecuestre. 

miércoles, 28 de octubre de 2015

El jinete, maestro y amigo del caballo

La entrada pasada se la dediqué al caballo de salto. En esta ocasión hablaré del jinete. ¿Dónde está el corazón del jinete? ¿Late en su pecho y su ritmo se transmite al caballo por contacto físico? ¿Oye el caballo latir el corazón del jinete en sus rodillas, en sus manos, a través de la silla? ¿Cómo se puede hablar de lanzarle por encima del obstáculo? La respuesta a esta extraña pregunta desafía toda lógica. Parece que entre el jinete y su montura pasa una certeza como una corriente. El obstáculo está ante ellos; ambos avanzan hacia él al galope. Estiman con la mirada la altura del obstáculo y, de repente, lo rebasan para ver la continuación del recorrido. La distancia que los separa del primer tronco del salto pasa del dominio del cálculo consciente al reino del instinto. Los ojos del caballo pueden quedar fijos en el obstáculo para estimar el espacio y la fuerza necesarios para franquearlo, pero ya el jinete está sobre él. Y durante las últimas zancadas, la acción del caballo, reducción o aceleración mesurada de su velocidad, distensión vigorosa antes del impulso del salto, sería el resultado de esta impresión registrada por el subconsciente que ha medido mentalmente y salvado el obstáculo. La certeza de que el caballo va a saltar precede al salto; ésta se comunica al caballo y en efecto, salta. Se ha presentado la moción de confianza y la respuesta ha sido positiva. ¿Quién la ha planteado, el jinete o el caballo? Nadie puede decirlo. Pero esta respuesta determina el éxito del salto. La resolución del caballo está subordinada a la del jinete, que no dispone de medios suficientemente poderosos para obligar al caballo. Sólo su voluntad es capaz de ello. La menor vacilación, la más ligera flexión pueden romper instantáneamente el impulso del caballo. En la mayoría de los casos, cuando el caballo rehusa el salto, es que la determinación del jinete no era bastante fuerte. Faltaba corazón. El jinete entrena como atleta, cuando se monta a un animal de media tonelada, se tiene que se capaz de contener al caballo. El jinete sigue un estricto régimen de ejercicios, se concentran en ejercitar las piernas, la parte inferior del cuerpo y el torso. Tener fuerza en la parte superior del cuerpo es esencial para controlar al caballo. El resultado es un cuerpo bien equilibrado y sano.
Jinete y caballo, amigos listos para competir
EL jinete, maestro, guía, amigo y confidente del caballo.


El caballo de salto

En las entradas anteriores he dado un contexto general del mundo equino. ¡Pero es momento de entrar en materia! Por lo que empezaré a hablar de un tema que es de interés común cuando se habla de caballos…el caballo de salto. “Lanzad vuestro corazón por encima del obstáculo, y saltad tras él.” Las aptitudes físicas, el valor y la inteligencia son elementos determinantes de la calidad del saltador, igual que su tendencia a triunfar de los obstáculos. La belleza y la nobleza no son indispensables, pero las características que predisponen al salto de obstáculos se hallan más a menudo en los purasangre que en las razas más pesadas. La primera condición, desde el punto de vista físico, es la potencia de la musculatura, especialmente del cuarto trasero, fuente de la distensión para el impulso en altura. Una zancada alargada al galope permitirá una mayor velocidad en la pista que pequeños brincos cortos, desiguales, en los que los cascos golpean sin cubrir mucho terreno. Son esenciales miembros sanos, capaces de elevarse llevando el peso adicional del jinete y de caer desde una altura de más de dos metros. Cascos anchos sanos y robustos dan al mecanismo de trabajo un espacio suficiente dentro de su funda córnea de protección, mientras que cascos estrechos podrían comprometer el aplomo y hacer cojear al caballo. Un cuello largo y libre es un excelente balancín para el saltador, ya que después del salto, dependerá de su cabeza y de su cuello. Por su parte el saltador debe arriesgarse, tener espíritu combativo, ser inteligente, capaz de evaluar razonablemente las dificultades de un obstáculo, tener reaciones rápidas y mucha sangre fría. Todas las cualidades requeridas para el buen jinete debe poseerlas, en el mismo grado, su caballo, puesto que los dos disputan la misma prueba. Es así, como el caballo y el jinete, nos brindan un verdadero espectáculo en las competencias de salto, observarlos es un verdadero deleite.
Jinete y caballo de salto, convertidos en un sólo ser
El caballo de salto, zancadas llenas de valor, inteligencia, belleza y nobleza

El caballo y el arte

Como he mencionado, el caballo ha acompañado al hombre al lo largo de la historia, es por esto que hablaré del caballo y el arte. En la época en que el hombre disponía de inmensos terrenos de caza y en que ésta era abundante, pequeños grupos de cazadores perseguían a todo lo que pasaba al alcance de sus flechas. Una gran manada de caballos salvajes representaba el alimento de varias semanas. El cazador seguía pues a la manada hasta donde fuera posible. Observaba a los animales y sus costumbres y, finalmente, decidía cuál sería una fuente permanente de carne. Transformado en cazador nómada, y aunque la manada viviera en libertad, el hombre la consideraba su bien propio. Si aumentaba, le permitía hacer frente a sus necesidades, construir relativa prosperidad, estando el consumo inmediato y futuro asegurado. Al cazador le perseguía la angustia del mañana y practicaba numerosos ritos mágicos para obtener una caza fructífera. ¿por qué no pintar esta caza en los muros de la caverna? ¿no poseería entonces el animal vivo, real, así como su representación? Los caballos vivían libres y salvajes en sus manadas, y sin embargo los hombres han sabido traducir su parecido, quizás con el propósito de incitar a demonios y espíritus a que les concedieran el animal perseguido. Es posible que éste sea el origen de las primeras representaciones pictóricas de caballos que conocemos. Nos revelan una atmósfera de místicos hechizos y expresan los terrores oscuros del ser humano que no es aún dueño de su medio. Se encuentra además con más frecuencia huella de la actividad de los hombres de las primeras edades que sus restos mortales. Estas pinturas de colores magníficos, tan bien conservadas, han esperado durante milenios en la profundidad de las cavernas, el primer rayo luminoso de la lámpara del hombre. Por medio de dichos frescos, pintados en los muros de las cavernas, podemos recrear el primer encuentro del hombre y del caballo e imaginar el mundo mágico que aprisionaba a nuestros ancestros.
Frescos de caballos en cavernas. Representando el caballo y el arte.
El caballo en el arte un galope increíble para la pupila.