| EL jinete, maestro, guía, amigo y confidente del caballo. |
A Todo Galope, espacio dedicado al jinete y al caballo, dupla perfecta y protagonistas del mundo ecuestre.
miércoles, 28 de octubre de 2015
El jinete, maestro y amigo del caballo
La entrada pasada se la dediqué al caballo de salto. En esta ocasión hablaré del jinete.
¿Dónde está el corazón del jinete? ¿Late en su pecho y su ritmo se transmite al caballo por contacto físico? ¿Oye el caballo latir el corazón del jinete en sus rodillas, en sus manos, a través de la silla? ¿Cómo se puede hablar de lanzarle por encima del obstáculo? La respuesta a esta extraña pregunta desafía toda lógica. Parece que entre el jinete y su montura pasa una certeza como una corriente. El obstáculo está ante ellos; ambos avanzan hacia él al galope. Estiman con la mirada la altura del obstáculo y, de repente, lo rebasan para ver la continuación del recorrido.
La distancia que los separa del primer tronco del salto pasa del dominio del cálculo consciente al reino del instinto. Los ojos del caballo pueden quedar fijos en el obstáculo para estimar el espacio y la fuerza necesarios para franquearlo, pero ya el jinete está sobre él.
Y durante las últimas zancadas, la acción del caballo, reducción o aceleración mesurada de su velocidad, distensión vigorosa antes del impulso del salto, sería el resultado de esta impresión registrada por el subconsciente que ha medido mentalmente y salvado el obstáculo. La certeza de que el caballo va a saltar precede al salto; ésta se comunica al caballo y en efecto, salta. Se ha presentado la moción de confianza y la respuesta ha sido positiva. ¿Quién la ha planteado, el jinete o el caballo? Nadie puede decirlo. Pero esta respuesta determina el éxito del salto.
La resolución del caballo está subordinada a la del jinete, que no dispone de medios suficientemente poderosos para obligar al caballo. Sólo su voluntad es capaz de ello. La menor vacilación, la más ligera flexión pueden romper instantáneamente el impulso del caballo. En la mayoría de los casos, cuando el caballo rehusa el salto, es que la determinación del jinete no era bastante fuerte. Faltaba corazón.
El jinete entrena como atleta, cuando se monta a un animal de media tonelada, se tiene que se capaz de contener al caballo. El jinete sigue un estricto régimen de ejercicios, se concentran en ejercitar las piernas, la parte inferior del cuerpo y el torso. Tener fuerza en la parte superior del cuerpo es esencial para controlar al caballo. El resultado es un cuerpo bien equilibrado y sano.
El caballo de salto
En las entradas anteriores he dado un contexto general del mundo equino. ¡Pero es momento de entrar en materia! Por lo que empezaré a hablar de un tema que es de interés común cuando se habla de caballos…el caballo de salto.
“Lanzad vuestro corazón por encima del obstáculo, y saltad tras él.” Las aptitudes físicas, el valor y la inteligencia son elementos determinantes de la calidad del saltador, igual que su tendencia a triunfar de los obstáculos. La belleza y la nobleza no son indispensables, pero las características que predisponen al salto de obstáculos se hallan más a menudo en los purasangre que en las razas más pesadas.
La primera condición, desde el punto de vista físico, es la potencia de la musculatura, especialmente del cuarto trasero, fuente de la distensión para el impulso en altura. Una zancada alargada al galope permitirá una mayor velocidad en la pista que pequeños brincos cortos, desiguales, en los que los cascos golpean sin cubrir mucho terreno. Son esenciales miembros sanos, capaces de elevarse llevando el peso adicional del jinete y de caer desde una altura de más de dos metros.
Cascos anchos sanos y robustos dan al mecanismo de trabajo un espacio suficiente dentro de su funda córnea de protección, mientras que cascos estrechos podrían comprometer el aplomo y hacer cojear al caballo. Un cuello largo y libre es un excelente balancín para el saltador, ya que después del salto, dependerá de su cabeza y de su cuello.
Por su parte el saltador debe arriesgarse, tener espíritu combativo, ser inteligente, capaz de evaluar razonablemente las dificultades de un obstáculo, tener reaciones rápidas y mucha sangre fría.
Todas las cualidades requeridas para el buen jinete debe poseerlas, en el mismo grado, su caballo, puesto que los dos disputan la misma prueba.
Es así, como el caballo y el jinete, nos brindan un verdadero espectáculo en las competencias de salto, observarlos es un verdadero deleite.
| El caballo de salto, zancadas llenas de valor, inteligencia, belleza y nobleza |
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El caballo y el arte
Como he mencionado, el caballo ha acompañado al hombre al lo largo de la historia, es por esto que hablaré del caballo y el arte. En la época en que el hombre disponía de inmensos terrenos de caza y en que ésta era abundante, pequeños grupos de cazadores perseguían a todo lo que pasaba al alcance de sus flechas.
Una gran manada de caballos salvajes representaba el alimento de varias semanas. El cazador seguía pues a la manada hasta donde fuera posible. Observaba a los animales y sus costumbres y, finalmente, decidía cuál sería una fuente permanente de carne. Transformado en cazador nómada, y aunque la manada viviera en libertad, el hombre la consideraba su bien propio. Si aumentaba, le permitía hacer frente a sus necesidades, construir relativa prosperidad, estando el consumo inmediato y futuro asegurado.
Al cazador le perseguía la angustia del mañana y practicaba numerosos ritos mágicos para obtener una caza fructífera. ¿por qué no pintar esta caza en los muros de la caverna? ¿no poseería entonces el animal vivo, real, así como su representación?
Los caballos vivían libres y salvajes en sus manadas, y sin embargo los hombres han sabido traducir su parecido, quizás con el propósito de incitar a demonios y espíritus a que les concedieran el animal perseguido.
Es posible que éste sea el origen de las primeras representaciones pictóricas de caballos que conocemos.
Nos revelan una atmósfera de místicos hechizos y expresan los terrores oscuros del ser humano que no es aún dueño de su medio. Se encuentra además con más frecuencia huella de la actividad de los hombres de las primeras edades que sus restos mortales. Estas pinturas de colores magníficos, tan bien conservadas, han esperado durante milenios en la profundidad de las cavernas, el primer rayo luminoso de la lámpara del hombre.
Por medio de dichos frescos, pintados en los muros de las cavernas, podemos recrear el primer encuentro del hombre y del caballo e imaginar el mundo mágico que aprisionaba a nuestros ancestros.
| El caballo en el arte un galope increíble para la pupila. |
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Caballo, comunicación fascinante
¿Se hablan los caballos? ¿intercambian ideas, sentimientos? El tierno y profundo diálogo de una madre con su hijo, expresado en caricias, palabras, etc. también existe entre los caballos.
Clarabella, una de las yeguas de mi club de equitación, acaba de dar a luz y es fascinante la manera en que acaricia tierna y maternal, la grupa del potrillo que amamanta; el potrillo, mirando a su madre, mueve la cabeza pavoneándose. Maracuyá, otra yegua, da golpecitos con los ollares al potro adormecido en la hierba; y cuando el potrillo se extravía más allá de la cerca, a su relincho agudo de socorro responderá la llamada tranquilizadora, la voz ronca de la madre.
El hombre ve, entiende e interpreta todo esto. Pero las relaciones de sensibilidad que se establecen entre los animales, gracias a las cuales se comunican su estado de ánimo respectivo, sus temores o sus deseos son muy complejos.
De vez en cuando, una yegua se unirá a su potro, bruscamente, sin aparentemente haber recibido señal alguna. Luego se separarán, se juntarán de nuevo, cambiarán de dirección, correrán se detendrán al mismo tiempo. Todo ello sin que el hombre pueda sorprender diálogo alguno.
El lenguaje de los caballos no se limita a los sonidos y a los gestos: sus almas se hablan.
El sentimiento afectuoso está muy desarrollado en los potros. Parece que le invade hacia su madre un sentimiento de receptividad y que ella le responde casi inconscientemente. Este intercambio, este flujo recíproco de preguntas y respuestas salvaguarda la inexperiencia del más joven y le transmite la enseñanza de los adultos.
En mi experiencia, observar con discreción y mirar con los ojos del corazón permitirán al hombre apreciar plenamente a los caballos. En el prado se revelan claramente el carácter y el temperamento. En cuanto dejan de preocuparse del visitante que se apoya en la cerca, en cuanto olvidan que alguien los está observando, los caballos se comportan como si estuvieran libres. Es posible entonces, comprender su alma. Así es como se debe obtener el conocimiento de este maravilloso animal, que sirve al hombre sin jamás abandonar su propia personalidad. El diálogo del caballo, una comunicación fascinante.
| Una caricia o un toque de nariz, convierte a la comunicación del caballo en algo fascinante. |
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