| Una caricia o un toque de nariz, convierte a la comunicación del caballo en algo fascinante. |
A Todo Galope, espacio dedicado al jinete y al caballo, dupla perfecta y protagonistas del mundo ecuestre.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Caballo, comunicación fascinante
¿Se hablan los caballos? ¿intercambian ideas, sentimientos? El tierno y profundo diálogo de una madre con su hijo, expresado en caricias, palabras, etc. también existe entre los caballos.
Clarabella, una de las yeguas de mi club de equitación, acaba de dar a luz y es fascinante la manera en que acaricia tierna y maternal, la grupa del potrillo que amamanta; el potrillo, mirando a su madre, mueve la cabeza pavoneándose. Maracuyá, otra yegua, da golpecitos con los ollares al potro adormecido en la hierba; y cuando el potrillo se extravía más allá de la cerca, a su relincho agudo de socorro responderá la llamada tranquilizadora, la voz ronca de la madre.
El hombre ve, entiende e interpreta todo esto. Pero las relaciones de sensibilidad que se establecen entre los animales, gracias a las cuales se comunican su estado de ánimo respectivo, sus temores o sus deseos son muy complejos.
De vez en cuando, una yegua se unirá a su potro, bruscamente, sin aparentemente haber recibido señal alguna. Luego se separarán, se juntarán de nuevo, cambiarán de dirección, correrán se detendrán al mismo tiempo. Todo ello sin que el hombre pueda sorprender diálogo alguno.
El lenguaje de los caballos no se limita a los sonidos y a los gestos: sus almas se hablan.
El sentimiento afectuoso está muy desarrollado en los potros. Parece que le invade hacia su madre un sentimiento de receptividad y que ella le responde casi inconscientemente. Este intercambio, este flujo recíproco de preguntas y respuestas salvaguarda la inexperiencia del más joven y le transmite la enseñanza de los adultos.
En mi experiencia, observar con discreción y mirar con los ojos del corazón permitirán al hombre apreciar plenamente a los caballos. En el prado se revelan claramente el carácter y el temperamento. En cuanto dejan de preocuparse del visitante que se apoya en la cerca, en cuanto olvidan que alguien los está observando, los caballos se comportan como si estuvieran libres. Es posible entonces, comprender su alma. Así es como se debe obtener el conocimiento de este maravilloso animal, que sirve al hombre sin jamás abandonar su propia personalidad. El diálogo del caballo, una comunicación fascinante.
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